jueves, 10 de julio de 2014

JUEGO DE PATRIOTAS

El festejo de los jugadores argentinos conmueve. Es muy probable que este instante sublime, con la clasificación a la final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ consumada, ninguno repare en el detalle que consiguieron semejante logro un 9 de julio, 198 años después de la declaración de la independencia de su país. Pero ciertamente jugaron como patriotas, sacrificando cualquier bien personal por un objetivo mayor...

Sólo así puede explicarse cómo Ezequiel Lavezzi se pone el traje de carrilero, o como Javier Mascherano, después de correr tanto, llega a quitarle a Arjen Robben el gol del triunfo en el minuto 89; o como Sergio Romero ataja dos penales en la definición y no toma revancha de sus críticos, o como Maxi Rodríguez, aquel que fue reemplazado en el entretiempo del debut, espera su oportunidad para otro aporte decisivo, rememorando aquel gol ante México en 2006.

"Demostramos que somos conscientes de lo que nos estamos jugando", dice a FIFAMascherano, quien parece igual de cansado que de feliz tras la victoria por penales sobre Países Bajos. "Este equipo reemplazó los pulmones con el corazón, pero con eso sólo no se gana. Fuimos inteligentes porque cada uno entendió lo que era mejor para el equipo, y así hicimos un muy buen partido. No pudimos concretarlo, es cierto, pero en los penales Sergio hizo el resto", agrega el 14, más Jefe que nunca en la tarde-noche de Sao Paulo.

Romero, con el mismo balón debajo del brazo que en los penales le desvió a Ron Vlaar y Wesley Sneijder, mantiene la humildad. "Sólo tengo palabras de agradecimiento para los que hoy me elogian. Yo nunca me entregué ante las críticas, al contrario, lo único que hice fue trabajar más. Sólo puedo decir que estoy ayudando a mis compañeros, y eso es lo más importante", recalca para FIFA el arquero, quien mantuvo su arco en cero por tercer encuentro consecutivo, todos en la fase de eliminatoria.

A Lavezzi nadie puede quitarle la sonrisa del rostro. "Si bien no fue un partido brillante, en el balance creo que hicimos mejor las cosas. Argentina fue el que propuso, el que lo buscó más, y Holanda casi no nos complicó", analiza el Pocho. ¿Cuál fue clave? "El sacrificio que hicimos todos. Estuvimos juntos, supimos hacer lo que nos convenía y hasta casi lo ganamos en el final", destaca el atacante devenido en volante.

Por ahí anda Maxi Rodríguez, el autor del remate decisivo de la tanda, quien no había vuelto a ver acción luego de ser reemplazado en el entretiempo del primer encuentro, ante Bosnia y Herzegovina. "Sabía que en algún momento me iba a tocar entrar otra vez, e incluso que podía hacer un aporte importante. ¿Qué sentí antes de patear el último penal? Desde que salís desde la mitad de la cancha se te pasan por la cabeza muchas cosas, pero ahora sólo importa una: que vamos a jugar la final del Mundial", exclama con paz a FIFA.

La importancia de los sueños


Dicen algunos que las grandes metas surgen de los sueños. "Y sí... ¡Yo desde chico que anhelo con esto, ¿qué más puedo pedir?", se pregunta retóricamente Lavezzi. Maxi pone el asunto desde otro lugar. "Es impagable. Cuando salíamos del predio de Ezeiza (NdeR: lugar de entrenamiento de Argentina en Buenos Aires), con Leo (Messi) y Masche hablábamos de superar los cuartos, que para muchos era la última oportunidad... Conseguimos lo que vinimos a buscar, que era jugar la final, pero ahora queremos ganarla".



De hecho, Argentina disputará la quinta final de su historia, aunque la primera desde aquella de Italia 1990. El rival, al igual que esa oportunidad, será Alemania, la misma que viene de eliminarla en las últimas dos Copas Mundiales. A Romero no le asuta ni esto ni la paliza que le asestó a Brasil en semifinales. "Va a ser otro partido, otro capítulo distinto. No se puede tomar como medida". Maxi está de acuerdo con el 1. "Tiene un estilo propio, saben a qué juega... Pero nosotros tenemos que hacer lo nuestro. Con Holanda hicimos un partido táctico bárbaro, y vamos a necesitar repetirlo".

Compartiendo sin saberlo algunos ideales de aquellos que declararon la independencia en 1816, Mascherano deja un mensaje con el sello de su liderazgo. "Vamos a jugar el partido más importante de nuestras carreras, pero debemos disfrutarlo, porque el camino hasta acá ha sido muy largo, de muchos de palos... El presente nos encuentra en un momento de felicidad, responsabilidad y expectativa. Ojalá estemos a la altura".

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